En forma simple, esta es una labor cultural que consiste en “hacer hoyitos” de cierto diámetro, con cierto espaciamiento y a cierta profundad con el fin de conseguir la descompactación del terreno al crear espacio (hoyos). Esta labor, que se realiza a todo el fairway en otoño, produce también un mejoramiento en la infiltración del agua, en el intercambio de gases (O2) en el suelo como también la poda de raíces que fomenta la producción de microraicillas, responsables de la absorción de agua y nutrientes y por lo tanto un aumento del vigor de las plantas. La realización de esta labor en pleno verano representa un strees adicional para el césped, por lo que realizamos esta práctica en forma localizada en manchas secas, una vez que se monitorea el inicio del descenso en la temperatura veraniega ( a partir de la segunda semana de Febrero, aproximadamente) con el fin de producir los efectos antes mencionados y acelerar la recuperación de esas zonas.